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Todo en nuestra realidad tiene el derecho de existir

Liberándonos de los grilletes del destino

Si te propones hacer una lista de todo aquello que forma parte de tu realidad. ¿Qué cosas son buenas para ti? y ¿Por cuáles otras te quejas y te sientes víctima, con desdicha, siendo disfuncionalmente?

Lo que en este artículo te propongo es estar ensayando una forma de ampliar el observador que estás siendo a tal punto de darle una oportunidad al menos a que todo lo que existe en la realidad, sea bueno o malo tiene el derecho de existir, al grado de que destruirlo y eliminarlo completamente de tu mundo es más pernicioso que si lo transitas. Más bien, quizás tu deber es solamente arreglarlo y guiar estas circunstancias, a estas personas, a estos hechos hacia la bondad y encontrarte con instantes de aprendizaje que te ayuden a evolucionar hacia mejores versiones de ti misma.

Por lo tanto, te invito a que escribas en tu bitácora de vida una lista pormenorizada de los hechos que hoy constituyen tu presente y que tengas  mucho cuidado de  hallar faltas en ninguna parte de estos episodios que te rodean, o de pensar que esta parte o aquella son superfluos o innecesarias, porque esto equivale a atribuirle un mal nombre a circunstancias de tu vida de las cuales también estás siendo causa y que desde tu nacimiento constituyen tu leyenda personal y la fuente de los recursos que hoy tienes como ser humano.

 Todas y cada parte de la realidad, tanto en lo general como en sus particularidades, está sujeta a las leyes de la evolución gradual, de un estado de completa ausencia hasta el punto de su máximo crecimiento y madurez. 

Esta es la razón por la que, por ejemplo, cuando probamos la acidez de una fruta en sus etapas iniciales de crecimiento, no juzgamos que esta es imperfecta . Todos sabemos la razón para el sabor agrio, ácido; es porque la fruta todavía no ha completado su crecimiento o proceso de evolución hasta el final.

Este, también es el caso con todas y cada una de las partes de las cuales está compuesta hoy tu realidad. Así, si sientes que alguna parte de tu vida es destructiva o maligna, esto indica solamente que es una fase de transición en términos de su proceso evolutivo. En todo caso, no debes concluir que no es buena y encontrar faltas en esta parte particular, porque esto será necio. Por otro lado, te pregunto nuevamente: ¿Qué aprendizaje te das cuenta hoy, si lo logras en este momento, que te dejan las circunstancias enumeradas en tu bitácora?

Esta es la fuente de fracasar al constituirnos como falsos reformadores de nuestra realidad a través de nuestra historia de vida. Los seres humanos lejos estamos de ser máquinas funcionando inapropiadamente que necesitamos reparación. No hay partes dañadas que deban ser quitadas ni en ti ni en nadie de tu entorno, ni reemplazadas por otras apropiadamente corregidas. Cuando te propones exterminar todo lo que es malo y destructivo para ti, pasas a formar parte proactiva de esa destrucción.

Las cosas malas de la existencia esperan atravesar sus niveles de evolución  hasta llegar al más alto nivel y culminar su proceso de madurez, volviéndose buenas y benéficas. Por eso, desde el coaching hay una serie de  preguntas que nos gustan mucho a los coaches, a saberse: ¿Cuál es la intención positiva de este hábito, de este comportamiento? ¿Qué es lo que ganas al hacerlo de esta forma que hoy es disfuncional para ti y para los demás? ¿Cuál es el beneficio implícito? ¿Para qué lo haces así?

Esto es como una fruta en la rama de un árbol, esperando  y contando los días y meses en que debe atravesar su proceso de maduración hasta que este es completado cuando su sabor y dulzura  estarán disponibles para los paladares de todos.

Ahora bien, subamos un nivel. Nuevamente toma tu bitácora. ¿Cómo sería para ti estar tomando bajo tu propia autoridad y poder de gobernar a cada situación, de tal forma de que puedas acelerar grandemente este proceso de aprendizaje y evolución, de acuerdo con tu voluntad y en completa libertad e independencia?

Desde la astrología, sabemos los que navegamos por estos mundos cósmicos que nuestra inmadurez psicológica, los estados de carencia internos, las no conversaciones con nuestro niño interno, con nuestro maestro interior, la no escucha a los deseos de nuestra alma, generan situaciones que nos vienen desde afuera como destino para jalar así los aprendizajes evolutivos que necesitamos para manifestar y materializar nuestro destino.

Entonces, ¿Qué harías hoy mismo para comenzar a gobernar sobre las leyes de tu propia evolución? ¿Cómo podrías jalar el poder suficiente para empoderarte y liberarte de los grilletes de la victimización?

¿Qué es diferente para ti y en tu realidad cuando enfocas tu corazón y tu mente en corregir tus malas cualidades y transformarlas en buenas para ti y para los demás que forman parte de tus círculos de influencia? Para ayudarte en el proceso de comprensión, te puede servir traer como ejemplo, alguna experiencia en donde encuentres que hayas obrado de esta forma, viendo el hecho apreciativamente, con buenos ojos y haciendo acciones creativas, habiendo transitado caminos nuevos que produjeran nuevos resultados.

Cómo es arriba es abajo, como es adentro es afuera

Lo que comienza a emerger en ti es un ser viviente sensitivo, quien se aggiorna de recursos para atravesar momentos de plenitud y de dificultad y dolor. La vida es una fuerza conductora que nos empuja de un nivel inferior a otro superior. Usa la energía impulsora de nuestras emociones, de nuestros estados de ánimo y temperamentos. Solamente, cuando nuestro dolor, nuestro sufrimiento, nuestros estados tóxicos se tornan intolerables nos vemos obligados a abandonar ese nivel y ascender a una más importante en el camino evolutivo del alma.

Nada en nuestra existencia es absolutamente bueno o malo.¿Qué es bueno y qué es malo?

Para entender esto, necesitamos conocer bien la relación entre nosotros y las comunidades a las que pertenecemos y en las que vivimos y por las cuales somos nutridos, material y espiritualmente. Y de la verdadera realidad, aprendemos que las personas no podríamos existir si nos aisláramos de nuestras comunidades que son las que nos sirven y ayudan a satisfacer nuestras necesidades. Por lo tanto, una forma de de ver lo bueno y lo malo tiene que ver con las reglas de nuestros sistemas familiares, de amigos, colegas, etc., toda vez que los humanos vivimos vidas sociales. Todos y cada uno de nosotros somos como un diente de un engranaje que está conectado a otros dientes, todos los cuales son interdependientes y están condicionados por una máquina. El diente individual no tiene libertad de movimiento por sí mismo, más bien es puesto en movimiento por el movimiento de todos los dientes en una dirección preestablecida, lo cual sirve para hacer que la máquina sea más capaz de cumplir su función general. Y si un diente funciona mal, este mal funcionamiento no es evaluado y examinado con respecto a ese diente por sí mismo, sino más bien de acuerdo a su función y el servicio que presta a toda la máquina.

De la misma manera, te invito que evalúes el grado de bondad que manifiestas tu y los miembros de tu comunidad, no de acuerdo a que tan buenos sean tu y ellos en sí mismos, sino cuanto servicios eres capaz de proveer a la comunidad como un todo, escuchando proactivamente sus necesidades, sus dolores y conectando con qué puedes hacer que sea bueno para ellos y para ti. No evaluamos el grado de mal de cada individuo, excepto con respecto al daño que hace a la comunidad general, más que de acuerdo a su valor con él mismo.

Estas cosas son tan obvias como el día y la noche, en términos de la verdad y la bondad inherentes  ellas. Una comunidad, una colectividad tiene solamente lo que hay en sus integrantes, y el Bien de la sociedad significa el Bien de cada individuo en esa sociedad. Y un individuo que daña a la sociedad termina tomando su parte de ese daño. Igualmente, un individuo que beneficia a su sociedad termina teniendo su parte de esa Bondad. Esto es porque los individuos existen solamente como partes de la colectividad, y la colectividad no tiene valor adicional o importancia añadida más allá de ser la suma total de los individuos que la componen.

La colectividad y el individuo son uno y el mismo 

Con este texto que va por un carril más filosófico aunque no deja tener aplicación práctica quiero invitarte a que reflexiones sobre de qué forma las circunstancias de tu vida están asociadas a las reglas de tu comunidad, al contexto y a decisiones que has ido tomando a lo largo de tu tránsito por tu guión existencial. ¿Sigues las reglas de tu comunidad? ¿Las infringes? ¿Las amplias? ¿Estas pudiendo ver La Luz detrás de cada capítulo de tu historia? ¿Qué consideras que hoy mismo puedes comenzar a hacer distinto que sea creativo, nuevo y donde te animes a estar siendo causa?

Espero que lo disfrutes, que te ayude a reflexionar, que lo puedas llevar a tu vida práctica y que si te gusta lo compartas en tus redes para poder estar llegando a más lectores.

Nos seguimos leyendo.

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