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Somos bichos emocionales

La envidia

¿Cómo te llevas con tus emociones? ¿Eres consciente de las emociones que te atraviesan día tras día? ¿Llevas registro de que respuesta emocional trae aparejada cada circunstancia que experimentas? ¿Qué pensamientos y qué emociones acompañan a tus acciones de cada día? ¿Cuán capacitante y generativa es tu estrategia pensamiento-emoción-acción? 

Estas son algunas de las preguntas que trabajamos en nuestros cursos y seminarios de Liderazgo Emocional y Vincular dese IKIGAI.

¿De qué va este artículo? 

Hoy me quiero dedicar a una emoción con muy mala prensa y que es la Sra. Envidia. ¿Cómo te llevas con la envidia? 

Pero para comenzar… 

Vamos a trabajar un poco desde la incomodidad a la que invitan estos temas porque cuando uno se queda en zona de confort nada bueno puede pasar. Cada vez que vemos un momento de quietud en nuestra vida solemos sentirnos descansados y en paz y es exactamente en el lugar que es esperable que nos preocupemos. Es decir, en el estar demasiado cómodos. Proactivamente nos tenemos que mover para que el Universo no decida movernos por su cuenta. No venimos a descansar al mundo, sino que venimos a trabajar, a crecer, a evolucionar como personas. No importa en qué etapa de nuestra vida estemos, siempre habrán retos que nos hagan crecer y movernos y si eso no sucede nosotros los tenemos que crear, tenemos que desafiarnos desde un rol protagónico, encontrar nuestra propia incomodidad. Es el decirnos siempre: “Ahora preocúpate”, “Ahora muévete”, “Crea ese lugar en dónde está ese desafío y proactivamente muévete”.

Dicen los cabalistas que no hay nada mas elevado que tener visión de futuro, de causalidad, sobre el para qué acontecen los episodios que transitamos en nuestra aventura existencial. Es el poder conectar con un entendimiento transpersonal en donde todo te hace sentido y entiendes. Es este sentido de la existencia el que nos convida a salir de la zona de confort y atravesar la zona mágica para algunos y del caos para otros. Nunca nos guardan nuestro lugar en la vida. O crecemos espiritualmente o vamos para abajo dado que la espiritualidad no se queda estática y con el crédito de todos los avances alcanzados hasta el momento presente, siempre hay que seguir trabajando en lugar de comernos la cuenta de banco. Cuando este saldo se termina y no producimos acciones orientadas hacia la visión de nuestra alma lo que es pasa es que empezamos a bajar, como el dinero.

“Siempre hay que estar en movimiento y no tenemos que ponernos cómodos” 

Dicho esto vamos a ponernos en acción y a abordar nuestro tema del día, La Envidia.

Si has pasado por situaciones donde fuiste víctima de la envidia de los demás, ¿Te das cuenta cómo de una forma u otra fuiste causa de la envidia de los demás hacia ti? 

A veces no nos damos cuenta pero todo el tiempo hacemos distinciones, tenemos favoritismos por colaboradores, por amigos, por miembros de nuestra familia, etc., y lo que estamos haciendo es crear envidia. Cuando mostramos y hacemos que el ojo de los demás nos vea, nada bueno puede pasar. Eso atrae envidia. Ir por la calle con el Rolex, besuquearse con el galan o la novia por la calle, hace que el mundo nos vea y vamos  a estar trayendo el juicio hacia nosotros. Este tema es muy importante y por sobre todas las cosas  cuando se manifiesta entre hermanos. Te comparto que sistemicamente, nuestros vínculos con amigos, colegas y pares son asimilables a la forma en que nos relacionamos entre hermanos. Es muy común que cuando tienes conflictos con tus pares te pregunten en un coaching sobre cómo te llevas con tus hermanos.

Por ejemplo, cuando tenemos gente a cargo, es esperable y conveniente que seamos lo más igualitarios que podamos porque en el segundo que le damos mas a uno de los colaboradores creamos envidia y celos con los demás y eso atrae eventualmente odio.

Básicamente la envidia es una de las tonalidades del enojo y ¿por qué el enojo?, pues porque éste nos conecta con el estar inconformes con lo que tenemos, con el pensar esto no es lo que yo me merezco, con el yo me merezco más, diferente, etc. La envidia aparece cuando veo que el otro tiene lo que yo me merezco. La envidia es un sentimiento o estado mental en el cual existe dolor o desdicha por no poseer uno mismo lo que tiene el otro, sea un bien, cualidades superiores u otra clase de cosas tangibles o intangibles. Es una tristeza o pesar del bien ajeno, de algo que no poseemos. La persona que envidia básicamente amarga su corazón. Esto eventualmente empieza a afectar a la mente, a ocupar tiempo en nuestras cabezas. Ya no nos permite realizar otras acciones, nos limita y nos empieza a carcomer, nos consume fisicamente y es un mal físico. Empieza a ocupar tiempo y pensamiento inhabilitándonos para hacer otras cosas. Estás con otra persona que envidias y eso te va a ocupar el lugar que tienes en tu mente para hacer otras cosas generativas para tu vida.

¿Qué es lo que complica aún más el invitar a esta emoción? 

Pues, la envidia es un arma de doble filo porque energéticamente también afecta a la persona receptora de este sentir. Pero es aún en casos extremos en donde el envidioso desea quitarle al otro lo que tiene “supuestamente” injustificadamente y mal logrado  cuando la cosa se pone más complicada y kármica.  Una cosa lleva a la otra en un dominó de toxicidad y transgresión y esto lleva al odio.

¿Qué podemos hacer para evitar la envidia? Pues apreciar lo que tenemos y no mirar el verde en la huerta del vecino. Muchas veces también queremos lo que tiene el otro pero no vemos que más tiene ese otro que no es tan generativo en su vida. Un convite que me gusta destacar es la importancia de estar siendo un observador amplio de la realidad del legítimo otro y ser conscientes de que seguramente nos falten elementos para tener una idea holística sobre cómo es la vida de ese otro. Eso que tiene la otra persona siempre tiene un precio y está asociado a su destino en la vida, a lo que necesita para su crecimiento espiritual. Quizás es parte del proceso de aprendizaje de esa otra persona el tener dinero y éste en esa persona es la apertura a todos sus males. ¿Podría ser no te parece? Lo mismo con la fama, la fortuna, los hijos, no sabemos. Por eso es muy delicado voltearnos a ver el jardín del otro sin ver lo que nosotros tenemos y apreciar nuestras bendiciones.

Hay una envidia buena que tiene que ver con estar envidiando los buenos actos de la otra persona y queremos ser como él o ella y estar transformándonos hacia ese lugar. Se trata de decirnos cosas como “Tengo envidia de todo el esfuerzo que hacen y por eso me voy a poner a hacer lo mismo y a transitar un camino similar”. No se trata de quitar nada a nadie sino de trabajar duro e ir regando la plantita.

¿De qué situaciones te das cuenta hoy que solamente vez una parte? ¿Cómo sería estar viendo la película completa? Te propongo que tomes algún episodio, cuanto más cercano y presente mejor y que lo analices desde esta perspectiva. Te pido que te preguntes ¿Qué envidias de esta persona? ¿Cómo es su vida? ¿Con quienes transcurre? ¿Qué más sé de él o ella? ¿Por qué me quedo con parte de esa historia? ¿Cuáles son los juicios que hago? ¿Confirmas si lo que vez, oyes sientes es real o no? 

Por otro lado, volviendo a este tema de estar siendo gestores de la envidia en los demás. Voy tomar un dicho que puede parecerte bastante controversial. Viste el “no lo cuentes porque se pincha” ¿? ¿De qué se trata? Pues desde la Kabbalah, el contar los sueños es algo que se debe hacer con muchísimo cuidado pues cuando compartimos algo que es bueno para nosotros en primer lugar nos debemos preguntar:

¿Cuál es el sentido de estar compartiendo este sueño, proyecto, logro con esta o estas personas? Háblate con sinceridad. ¿Qué esperas realmente, de corazón? ¿Compartir o mostrarte? Todo es posible eh. 

¿A quién o quienes les estás contando? ¿Estas seguro que esas personas te aman, te aprecian, cuanto menos te miran con buenos ojos y se estarán alegrando de corazón por tu logro? 

“Cuéntale tus sueños a alguien que te quiera”

Te invito a ser muy consciente sobre la verdadera causa de tus acciones, sobre lo que contiene la semilla. Siempre es dable compartir con personas que nos quieren, que vienen de un buen lugar y no con aquellos que tienen agenda o  una mala intención hacia nosotros. Lo que decimos es la manifestación; es decir, traemos del mundo de las ideas algo que se manifiesta a través de la boca, de la palabra. Lo que se va a manifestar es lo que decimos y lo que escuchamos sin importar lo que sea.

“Las palabras emitidas y escuchadas y aceptadas consciente y/o inconscientemente crean realidad.”

A los efectos de no extenderme más de la cuenta, te dejo con estas pocas y potentes ideas semilla. Espero te estén haciendo sentido, sirvan para tu desarrollo y crecimiento espiritual y nos seguimos leyendo. Que estés transitando un excelente fin de semana.

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