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¿Qué deseas recibir?

Sobre soltar aquellos deseos que no nos pertenecen para conectar con el propósito que nos pertenece.

Cuando estamos atados a deseos que no nos pertenecen nos quitan la apreciación para poder ver nuestro verdadero propósito en la vida, de estar conectando con aquello que nos pertenece para transformarnos en una mejor versión de nosotros mismos.

En artículos anteriores les conté sobre la importancia de establecer balance en nuestro quehacer cotidiano.  Hice referencia a un concepto físico que alude a que los seres humanos así como también todos los seres vivos e inanimados que conforman nuestro entorno están constituidos por átomos. Estos átomos a su vez están conformados por cargas negativas que sólo quieren recibir para sí mismas (electrones), cargas positivas que quieren compartir (protones) y un elemento neutro que valga la redundancia recibe el nombre de neutrón y sería asimilable al deseo de recibir para compartir. También vengo compartiendo en mis artículos y podcasts que nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestros sentimientos alimentados por nuestra estructura de creencias y de valores, ¿Por qué y para qué hacemos lo que hacemos? ¿Quienes estamos siendo en cada momento presente?, dan instrucciones a nuestros átomos dando nacimiento a una biología, a un estado de salud que los acompañe en la salud o en la enfermedad. Repasando y reconectando: Piensa en tus deseos por algunos instantes, ¿Qué carga intencional tienen? ¿Conectas desde un estado de carencia? Es decir, ¿desde lo que te falta y desde ahí construyes tu presente y tu devenir? ¿deseas recibir para ti mismo? o bien, ¿te das cuenta de que convives en comunidad y que cualquier cosa que estés deseando será buena para ti en la medida en que también escuche las necesidades de los demás integrantes de la sociedad?. Ahora, en términos emocionales, ¿cual es el color emocional que tiñe a tus deseos? ¿Amor, alegría, envidia, celos, enojo, miedo, ternura, voracidad, exigencia? Si fuera una emoción o grupo de emociones disfuncionales ¿Cual es la carencia? ¿O quizás tu deseo no surge de ninguna necesidad, ni de una carencia y más bien es un deseo legítimo de estar siendo y haciendo algo nuevo conectado con un propósito tanto material como transpersonal y trascendental? Si vienes siguiendo mis artículos seguramente puedas estar siguiendo en mi patrón de pensamiento.

Todo esto para contarte que somos el resultado de nuestros pensamientos, de nuestras emociones, de nuestras sensaciones y sentimientos, de nuestra estructura de valores y de creencias, de los comportamientos que manifestamos cada día desde que nos levantamos. Somos todo eso y mucho más. Ahora bien, mi interés es trabajar en el ¿Quien quieres estar siendo? y para ello es fundamental que todos podamos hacer conexiones cada vez más dirigidas y resolutas hacia nuestro propósito en la vida y en todos los planos de la rueda de la vida; léase, laboral, espiritual, salud, amistades, familia, estudios, etc., de tal forma de equilibrar nuestra existencia y de dotarla de sentido.

En esta oportunidad, voy a continuar y a profundizar sobre el deseo. ¿Me sigues?

Resumiendo lo dicho más arriba y como punto de comienzo, es importante que nuestra columna derecha (asimilable a los protones) y que desea compartir, tome control de nuestra columna izquierda (electrones); es decir, del deseo de recibir para manifestar desde la columna central balance y armonía. Se trata de poder estar conectando con la belleza detrás de todo y revelarla sin ser extremista. Se trata de no irme ni demasiado para el querer recibir, ni demasiado para el querer compartir. Es el equilibro entre el dar y el tomar que abordan los sistémicos. Este desbalance que generalmente tenemos es lo que deberíamos apuntar a neutralizar, a pasar por la columna derecha. ¿Me sigues en lo conceptual? y te preguntarás ¿cómo lo neutralizamos?

Se trata de poder estar conectando con la belleza detrás de todo y revelarla sin ser extremista.

Pues el secreto para activar el balance en nuestra vida es la restricción. Es decir, ir en contra de nuestra naturaleza, ir en contra de nuestra comodidad, de aquello que representa para cada uno de nosotros nuestra zona de confort donde está todo lo bueno y lo malo conocido pero que al mismo tiempo nos da seguridad, nutrición y protección o al menos eso pensamos. Se trata de elegir ir por caminos de incomodidad, que quizás nos cuesten y por dónde nos damos cuenta que tenemos oportunidad de crecimiento y desarrollo personal.

A veces estamos vivos y vamos por la vida como muertos, como viviendo un sinsentido, en automático, dejándonos llevar por la inercia. En cambio cuando estamos felices, abrimos el camino hacia conectar con nuestros verdaderos deseos de plenitud. Nuestro deseo de ser plenos es inmortal y está disponible en lo que para cada quien sea el sentido de la vida.

Ahora bien, ¿qué quiero decir con inmortalidad? Una palabra que es tan lejana, dispersa por momentos, utópica. Pues, se trata de que tomemos consciencia de que nuestra realidad es limitada en términos de mundo físico y que cuando todo lo que deseamos en la vida depende exclusivamente de lo material, vamos a ser infelices. Si solo nos queda la opción de conectar con lo externo: ¿Qué es lo que piensan de mí? ¿Qué es lo que opinan de mí? ¿Qué es lo que  puedo y logro tener? Si nada más dependo de lo que viene de afuera, entonces estamos conectando con una energía que no está muy buena para retroalimentar nuestro sentido del ser. Para conectar con vida, necesitamos hacer un proceso de sentido desde donde lo que sea bueno para nosotros lo podamos construir desde adentro hacia afuera. La propuesta es soltar nuestra adicción a todo lo material como objeto de logro, de éxito para poder estar conectando con el cuadro completo que incluye a nuestros entornos, al bien que estamos haciendo para la comunidad, para el bienestar de todos aquellos con quienes transitamos nuestra historia y nuestro destino.

Yendo hacia el título del artículo,

Hay ciertas cosas en la vida que nos pertenecen porque  son nuestras, y hay ciertas cosas de nuestra vida que a veces tenemos y no nos pertenecen y que por ende estamos destinados a perderlas, así como también  hay ciertas otras cosas en nuestra vida que tenemos pero que ni siquiera sentimos que somos dueños de ellas o incluso llegamos a apreciar  los suficiente y es lo que verdaderamente nos pertenece. 

¿Qué significa esto de que nos pertenece?

El propósito de conectar con lo que nos pertenece, con nuestros deseos verdaderos es llegar a tener una vida de alegría. Sin embargo, analicemos las preocupaciones del día a día, analicemos nuestros deseos. ¿En qué están nuestros deseos? Pues en ¿tener dinero?. Por ejemplo, digo, “si no tengo dinero no soy feliz o no tengo libertad”. Otro ejemplo podrían ser ¿las relaciones?; “Si no tengo pareja no soy feliz”. ¿En el poder? “Si no tengo poder no soy feliz”. ¿En las cosas externas?. “Si la gente no me hace caso, si no me dan la razón y las cosas no salen como yo quiero no soy feliz”. Entonces, simplemente si una persona se enfoca en conectar con su destino, solamente en ello, entonces va a tener alegría, libertad y todo lo que desea, todo lo que uno piensa que eso externo le va a dar. Muchas veces en nuestra vida no vemos aquello que es bueno para nosotros y que hay detrás de este trabajo que propongo y que es más bien de vuelo espiritual.

Reconectando con esto que les digo del camino menos cómodo, es también darnos cuenta de que todo lo que viene a nuestra vida es para nuestro aprendizaje, para crecer y desarrollarnos como personas, como profesionales, como empresarios, como lo que queramos estar siendo y sea nuestro destino. La vida es un maestro en cada situación. En lugar de quedarnos en víctimas podemos ser protagonistas y tomar la lección que nos pertenece. Cualquier situación que es limitación, cualquier situación que es difícil, tenemos que entender que están viniendo a nosotros para que aprendamos. Tenemos que meditar y decirnos que queremos ver la enseñanza que hay detrás de esto y si nos acostumbramos a vivir la vida así, que cada situación difícil es una lección y una revelación de sabiduría, vamos a poder estar viviendo la vida más ligera, acostumbrándonos a que a veces hay que hacer restricción, transitar caminos pedregosos, al igual que cuando comenzamos a hacer ejercicio y nos sentimos muy doloridos pero en algún momento nos hacemos adictos a hacer ejercicio, a ir al gimnasio. Pues, tenemos que perseverar y volvernos adictos a cosechar la lección que hay detrás de cada situación difícil de nuestra vida, cosechando la energía que nos pertenece, acostumbrándonos incluso a que hay espacios de negatividad en nuestra vida. Por eso es que los coaches siempre preguntamos a nuestros consultantes por cual es el desafío que vienen a trabajar. Tiene que ver con que cuando podamos vivir con los desafíos, podremos ser felices, libres de todo, ocupados en hacer el trabajo de revelar lo que nos pertenece en cada desafío. La única razón por la cual tenemos desafíos es porque tenemos mucho espacio de crecimiento y desarrollo personal y lo logramos a partir de los retos. Cuanto más podamos cosechar estas enseñanzas y lo podamos llevar como conocimiento a nuestros huesos y músculos, entonces seamos una vasija más grande para vivir el presente sin vivir todo como un desafío y conectando con un espacio de plenitud que nos llene generativamente.

¿Qué nos pertenece entonces?

Hay dos tipos de deseos. Por ejemplo, puedo decirme que quiero tener un auto, que quiero tener una pareja, a mi alma gemela y esto no se me está dando bien o quiero tener hijos y no se dan los hijos o quiero tener dinero y no me pagan los clientes. Pues, quizás no tengamos suficiente deseo, quizás tengamos que tener más deseo aún y poner más ganas para que las cosas vengan. Probablemente también hay muchas cosas que no nos pertenecen en esta era, para las cuales no estamos sino que nuestro propósito es otro. ¿Qué nos pertenece? Nos pertenece nuestro destino. Nos perecen los desafíos que nos lleven a revelar la plenitud, el aprendiza detrás de nuestro destino. Si pensamos que vinimos a esta vida para no tener pareja y pensamos en que nos vamos a quedar solos por no tener compañer@ de vida, entonces no estamos conectando con nuestro propósito. Cuando llegamos a este punto empezamos a apreciar lo que nos pertenece, lo que sí tenemos.

¿Qué es lo que no nos pertenece entonces?

Cada vez que estamos preocupados por algo, que si va a pasar o no va a pasar es que no nos pertenece.

Otra pista es que

Si tenemos algo en nuestra vida y sentimos que no podemos vivir sin eso probablemente no nos pertenece y tenemos que soltar.

Si regresa entonces ya nos pertenece y es parte de nuestro destino. Pero si no soltamos porque estamos atados físicamente a estas situaciones, entonces ello nos está bloqueando de realizar nuestro destino. Cuando estamos atados a cosas y deseos que no nos pertenecen: quiero esto, quiero aquello, quiero lo otro, esto nos quita apreciación para poder ver nuestro propósito. El regalo de esta tipo de enfoque hacia la vida es elevarnos  a qué es lo que nos pertenece, a ser la elevación de nuestro ser hacia lo que tenemos que hacer. Entonces, te pregunto, nos pregunto ¿Por qué y en qué condiciones alguien podría gobernarnos? Podría ser por miedo a perder algo que no nos pertenece. Por eso permitimos que nos gobiernen, controlen y manipulen y con ello perdemos la verdadera libertad.

Como cierre a este artículo un poco más filosófico pero no por ello menos práctico, nos invito a tod@s trabajar con ahínco nuestro norte geográfico en la vida. A preguntarnos una y otro vez: ¿Qué es lo que me pertenece? ¿Qué es lo que me toca? ¿Dónde está mi destino? Reforzar en nosotros, nuestro deseo y nuestro objetivo de por qué estamos en este camino junto a nuestras familias de origen, familias creadas, amigos, colegas de distintos espacios, y más.

Espero hayan disfrutado del artículo y lo estén compartiendo con sus redes si así resuenan.

Nos estamos leyendo…

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