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Leyendo y resignificando los recuerdos de la infancia

Esos recuerdos que impulsan nuestro presente – Parte II

Nunca olvidemos que el significado de las cosas escuchadas, a menudo no se revela sino más tarde.

Sigmund Freud

La Technique Psychanalytique

Versión en podcast

Finalmente, te comparto la propuesta resolutoria al artículo inicial con la asignación para trabajar con los recuerdos de tu infancia. Por si no lo leíste, te comparto aquí el link para que comiences por allí. No hagas trampa que es un juego que seguramente te resultará de interés. Va el link:

http://ikigaiweb.com/los-recuerdos-que-impulsan-nuestro-presente-parte-i/

¿Ya hiciste la tarea? ¿Seguro? ¿Segurísimo? Si es así, entonces puedes continuar…

Voy a contarte entonces sobre la importancia de tu madre, tu padre y tu vínculo con ellos en calidad de hij@ y también que esto es un ejercicio interpretativo que no necesariamente es la verdad sino una posible verdad en donde lo fundamental es que te pueda estar haciendo sentido a ti o que cuanto menos despierte tu curiosidad y creatividad a la hora de recuperar los recursos de tus recuerdos e incluso resignificar las historias que te cuentas. ¿Para qué? Pues para qué más que el hecho de que puedas tomar todos los recursos necesarios y empoderarte con ellos para pararte firme y flexible en tu presente y mirando hacia tu visión, tu IKIGAI, esa energía que te invita a levantarte cada mañana, tomando lo mejor de tu pasado, aplicándolo en el presente que vas construyendo junto a los miembros de tus círculos de influencia y la comunidad toda, y proyectando hacia el futuro.

Cuando te juntas con amigos, familiares, personas con las cuales disfrutas de conversar. ¿Cuáles son tus temas predilectos? y ¿los de ellos? Quizás en este caso sirve que recuerdes algunas situaciones que vengan a tu mente convocadas por esta propuesta. No fuerces nada, que todo sea natural. Quizás enfócate en situaciones donde la conversación, este girar juntos que es el significado de conversar haya tenido que ver con alguna primicia, algún notición exclusivo de la vida de alguien. Esto es bien argento digamos, dado que nos gusta conversar con los demás sobre los demás y dependiendo de la expansión de nuestro Ego, nos gusta también conversar sobre nosotros mismos. ¿Es tu caso quizás?  Como integrante del nicho de los marketineros también te cuento que desde la psicología del marketing, el hablar cosas interesantes sobre los demás y que sean de interés de las personas que ocasionalmente se juntan en un espacio otorga lo que damos por llamar moneda social que hace las veces de un sistema de puntaje informal que te otorga más o menos popularidad en tus ámbitos de influencia. Así es, tenemos nombre para justificar todo, incluso los chismes. ¿Te lo esperabas? Bueno, vamos a seguir.

La cosa acá es que cuando le pides a alguien una primicia y esta persona se anima a contar sobre su propia vida, generalmente se abre a su pasado y comienza a construir las bases de lo que podría transformarse en un intercambio apasionante o profundo acerca de tal o cual circunstancia vivida. Hablar de tus propios recuerdos te permite, y no es poco, usar el superlativo sin correr el riesgo de que seas tachad@ de orgullos@. Como es historia antigua, no importa.

Situaciones selectivas de recuerdos que resultan inhabituales

Sigamos con las propuestas prácticas, que sabes que a mi me divierten mucho y creo fielmente en que son el camino para el verdadero aprendizaje sentido. Prueba preguntarle a una o varias personas acerca de sus recuerdos de la infancia y es probable que insista en la primera infancia trayendo recuerdos que pueden ser inhabituales.

¿A qué se debe esto? Primero prueba y toma nota de todo lo que puedas acudiendo a tu capacidad de memorizar y sin incomodar a la persona tomando apuntes mientras habla.

  • Una razón es que existe una gran diferencia entre los recuerdos que acuden de manera espontánea cuando dejas vagar tu mente y los que buscas voluntariamente realizando un esfuerzo de memorización para alguien.

En el primer caso, los vas a filtrar por tu consciencia porque habrás contado con tiempo para reflexionar, elegir y escoger algunos recuerdos en detrimento de otros. Fíjate incluso si tu hiciste lo mismo con los recuerdos de tu asignación en el artículo cuyo link está al comienzo del  que estás leyendo. En el segundo caso, lo que va a predominar es el debate cara a cara con el interlocutor y será sobre todo el inconsciente el que los buscará; o sea, tu inconsciente. Quizás te estés preguntando cuál es el valor del experimento que te pedí en el artículo anterior. Si jugaste el juego, ¿lo jugaste? y si de haberlo hecho, escribiste en forma espontánea tus recuerdos, creo que en gran parte habrán sido dictados por tu inconsciente. Hoy sabemos o creemos saber que sólo un 3 porciento de nuestra percepción del presente es consciente, el resto es todo procesado a nivel inconsciente. Si por el contrario, fuiste tu quien quiso orientar el juego, entonces será tu 3 por ciento de consciencia el que habrá tomado la iniciativa y la interpretación de tus recursos estará sin duda un poco truncada. ¿Me hago entender?

  • La segunda razón radica en la diferencia de percepción entre el hecho de ocuparte de tus propios recuerdos a solas y el hecho de que te los pregunte alguien. Por ejemplo, si se te ocurre cantar el Himno Nacional Argentino, si lo tarareas mentalmente mientras estas ocupad@ realizando cualquier otra cosa, las palabras acudirán con naturalidad a tu mente, mientras que si alguien te pide que entones algunas estrofas, y además ese alguien representa algún tipo de figura de autoridad en tu vida, cuentas con todas las probabilidades de confundirte, pues entrarán en juego las emociones. Cuando alguien te pide que le cuentes un recuerdo de la infancia, te hallas en un caso más o menos parecido. Al vivir un momento relaciona, de contacto con esa persona y el rol que tenga en tu vida, te hallas en un momento de plena intersubjetividad y en una cierta forma de dependencia (estoy sintiendo que esperas algo de mí).
  • La tercera razón es que en esa demanda hay algo que se parece a un proceso de sugestión hipnótica. Si le pides a alguien que te cuente un recuerdo, estás adoptando la posición de interrogador@, al mismo tiempo que colocas a la otra persona en posición de ser interrogada, lo que crea un clima de sugestión. Este proceso de trance es reforzado por el hecho de que la palabra infancia evoca por si misma un conjunto de sensaciones particulares basadas en nuestros sentidos, en nuestras sensaciones, emociones, sentimientos y pensamientos afectivos.

Este triple efecto: 1) Evocación del recuerdo por medio de un tercero, 2) de intersubjetividad, 3) de sugestión, se orientará hacia lo que más te ha marcado en tu pasado lejano, a saber, todas las relaciones que has vivido y desarrollado en el transcurso de tu primera infancia y de tu niñez, y sobre todo las vividas en tu relación con tu madre y tu padre.

Ahora te invito a que revises con mirada y escucha curiosa tus propios recuerdos, los que ya tenías preparados y los de aquellos con quienes estuviste conversando. ¿De qué te vas dando cuenta a esta altura?

El trío madre-padre-hij@

Generalmente, y esto no es una ley universal o algo que siempre deba ser así, cuando le pides a alguien que te cuente recuerdos de su primera infancia, esa persona tenderá a buscar, en primer lugar, en la díada madre-hijo, luego en la díada padre-hijo y, a continuación, en los hermanos. ¿Te suena? Revisa los tuyos… Vale para padres adoptivos, o para aquellas figuras que consciente o inconscientemente asimilemos a estos roles.

Esta forma de recordar integra en un segundo movimiento a la familia extensa (tíos y tías, primos y primas, madrina, padrino, abuelos, etc), y luego se irán añadiendo otras personas externas (vecinos, comerciantes, el cartero, la directora del colegio, etc). A medida que de niñ@ te desarrollas, esta forma de recordar englobará progresivamente a toda la comunidad, a la cultura social y religiosa, y al mundo.

Muchas veces esta forma nuclear de recordar suele aparecer en el orden convencional de madre, padre, hermanos, etc.), o por el contrario en desorden (hermanos, padre, madre), o hallarse totalmente ausente.

¿Cual es el significado de estos personajes en tus recuerdos?

Si respetas este orden clásico, significa que quizás has tenido tu o la persona propietaria de los recuerdos, una infancia clásica. Hoy día, la imagen de la madre sigue estando teñida de una dimensión afectiva y nutrientePor otro lado, la imagen del padre aparece representando la fuerza protectora y la seguridad. Tradicionalmente, a la figura paterna le corresponde el mantenimiento del orden y la defensa en el caso de peligro. Mientras que la madre es mediadora del mundo interior, el padre es el mediador del mundo exterior. La madre simboliza el afecto y la autoridad nutriente, mientras que el padre simboliza la autoridad de la protección y la ley. Dicho de otra manera, no se trata en este caso de una realidad de los papeles del padre y de la madre, sino de una visión fantasiosa del papel de cada uno.

Cuando nombras sucesivamente a tu madre y a tu padre en uno de los tres recuerdos de la infancia, podría deducirse que han desempeñado un importante papel en tu vida. No importa si los recuerdos son positivos o no.

Si por otro lado, tus padres no aparecen en tus recuerdos, no es sinónimo de desventuras, sino que se trata de un ejemplo de cómo son tus relaciones con ellos. Asimismo, éstos pueden aparecer representados simbólicamente. Por ejemplo, la casa puede simbolizar el vientre materno, el alimento, su seno alimentador. Cuando evocamos un recuerdo de la primera infancia, entramos en contacto con esa parte emocional de la persona que se correlaciona con la ternura de la madre y/o la protección del padre.

A esta altura ¿Cuál fue tu experiencia?

Te cuento que dependiendo de la escuela psicológica es la interpretación que puedes hacer y al final del día lo que más importa es el significativo que tu le estés pudiendo otorgar a tus recuerdos en este momento presente.

Tomando este último punto, es importante que puedas estar nutriéndote de tus recuerdos, que puedas estar identificando en el cofre de las memorias aquellas situaciones que sin importar que tan buenas o malas hayan resultado para ti, te constituyen hoy como persona.

Somos lo que nos contamos

¿Te hace sentido?

¿Quien te estás contando que eres en este momento? ¿Cuáles son los hitos que constituyen a tu Leyenda Personal y que hoy día te definen cómo persona? ¿Con qué recursos cuentas para desde el presente impulsarte al futuro y a tu visión de vida, tu IKIGAI?

Desde mi convicción, te comento que somos nuestra familia de origen, nuestra familia creada, nuestros círculos relacionales (amigos, trabajo) y el cómo nos llevamos con nosotros mismos. Recuperar y Resignificar nuestros recuerdos es un gran impulsor para conectar con el sentido de la vida y con nuestra tendencia actualizante donde reposa todo nuestro potencial de autorrealización personal.

Espero hayas disfrutado de esta segunda parte del artículo sobre los recuerdos. De ninguna manera agoté la información y los enfoques que hay sobre el tema en el estado del arte. Si te gusta lo que lees, te agradezco un “me gusta”, un “me encanta” y que me compartas en las redes sociales.

Hasta la próxima.

 

 

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