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Del Maltrato que desborda al tratar-nos bien que construye

 

Fernando Pisauri

Consultor co-propietario de IKIGAI, Coach Ontológico, Master Practitioner en  Programación Neurolinguística, Gestaltista en Desarrollo Personal y Organizacional, Consultor Sistémico Familiar y Organizacional, Facilitador por la Metodología Lego Serious Play, Posgrado en Neuromanagement, en Dirección de Marketing, Community Management y Marketing Digital, Contador y Magister en Derecho de la Integración Económica, Posgrado en Desarrollo Directivo, Director de la Tecnicatura en Comercialización Minorista, Titular Regular de la Cátedra de Comercialización Internacional y Facilitador de las Diplomaturas de Coaching Profesional y Herramientas para la Gestión del Liderazgo Organizacional en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Morón. Profesor invitado y disertante en diversos congresos y cátedras de distintas entidades.

 

“En el encuentro contigo recibo noticias mías” 

Rolando Toro 

 

La vida es el Arte del Encuentro” 

Daniel Taroppio 

 

Nuestra existencia está siempre vinculada a la de otros seres humanos. Pertenecemos a una especie, a razas, a sociedades, a una familia, a una comunidad, a uno o varios grupos de amigos, a un grupo de trabajo y a tantos sistemas como roles ocupamos en nuestro ser por la vida. Para Bert Hellinger, creador de las Constelaciones Sistémicas Familiares, nuestras vidas están regidas por lo que el da por llamar, Los Órdenes del Amor, léase: Equilibrio entre el Dar y el Tomar, Jerarquía, Derecho a Pertenecer y todos estos órdenes sólo es posible que puedan explicarse a partir de nuestro vínculo con los demás. Desde mi observador, el más relevante es el de Pertenencia, cuyo fundamento es que todos tenemos un derecho de nacimiento de pertenecer a nuestros grupos de influencia, siendo la familia el más nuclear. Desde este lugar de pertenencia sostenemos, soportamos y afrontamos los desafíos con los cuales la vida nos pone a prueba. 

Nuestro micro mundo personal contiene a nuestros sentimientos, creencias, valores, los cuales fuimos forjando conforme transitamos por la vida desde el día en que tomamos la primer bocanada de aire  saliendo del vientre materno. Es ésta la primera vez que tomamos, que demandamos del mundo, nuestro primer pedido, el del oxígeno que nos permite vivir. Ahora bien, conforme nuestro proceso bio-psico-espiritual acontece,  al pasar los años, vamos aprendiendo a dar, a ser oferta y nuestro universo personal derivado de la interacción con el otro puede llegar a deteriorar nuestra salud física, mental, emocional y espiritual de formas variopintas. 

Sin darnos cuenta, desde nuestra infancia, vamos haciendo ajustes creativos ante distintas circunstancias que pueden servir en un principio, pero que con el tiempo se van anquilosando y transformando en ajustes conservadores. Y sino, ¿de donde viene el desafío que se le atribuye a Albert Einstein de que no se puede solucionar un problema en el mismo nivel en el que este se creó? Traducido, “…haciendo más de lo mismo…” A esto es a lo que me refiero con conservador. Lo que funciona desde la infancia, ¿por qué habría de cambiarlo? Lo que muchos no saben es que el cerebro es una máquina de fabricar hábitos y que ante una señal y con una recompensa que siempre es la misma, ejecuta una rutina que es siempre, siempre, siempre la misma. Ahora, ¿qué pasa cuando estás rutinas ya no son buenas ni para nosotros ni para los demás? Pues, es hora de invocar a nuestro observador consciente para protagonizar nuevas formas de accionar ante las propuestas de las circunstancias, del tiempo, de lo que excede a nuestra comprensión, acciones de terceros, etc. Como suelo indicarte en mis artículos, sería bueno que te armes de tu bitácora de viaje y que tomes alguna situación  que te venga causando malestar en los últimos tiempos. ¿De qué situación se trata? ¿Cuál es el efecto físico, mental y espiritual que está ejerciendo en ti? ¿qué efectos llegas a darte cuenta que tu forma de actuar causa en los demás? Como siempre, escribe todo lo que estés armando en diálogo interior. 

Para ganar en salud y paz interior, necesitamos revisar nuestras acciones a la luz de nuestro presente. Para ello, en tu bitácora sería deseable que escribas a mano alzada respondiendo a la pregunta: ¿Cómo es mi presente? ¿Donde acontece? ¿Con quienes y en donde tiene lugar? Da una mirada a tus alrededores y observa con los ojos del observador consciente, de aquél que mira como si fuera la primera vez. ¿qué ves de nuevo? ¿De qué cosas no te habías percatado hasta ahora? ¿imágenes, dinámicas, sonidos, aromas, texturas? Mira, escucha, huele, degusta, toca como si fuera tu primera vez. Escribe todo y luego vuelve a preguntarte: Para ganar en salud y paz interior ¿Qué acciones necesitas revisar a la luz de tu presente? 

Mira a las personas que son parte de esta situación de malestar de tu presente con los ojos de los valores a los que adhieres y elige y decide ¿de qué otra forma me gustaría que mis vínculos con esta o estas personas sucedan? ¿Qué voy a hacer diferente desde ahora en más y hasta que nuevamente necesite de un ajuste creativo? 

¿Cuáles son los factores que puedes mirar? 

  • Negatividad: la tendencia que tenemos de ver el vaso medio vacío, poniendo el foco en lo que falta, en cómo pensamos que deberían o tienen que ser las cosas en lugar de cómo son. 
  • Crítica Negativa: Descalificar al otro, o bien, disfrazar a nuestro juez con la trampa de la crítica constructiva mal utilizada. 
  • Oposición: Oponernos a lo que dicen y hacen los demás, por el solo hecho de que es distinto a nuestra forma de ser y hacer. 
  • Queja: Inconformismo compulsivo ejercido por lo que habitualmente llamamos personas tóxicas. 
  • Proyección: Dejar nuestras estatuas polvorientas bien guardadas en el sótano de nuestro ser interior e intoxicadas con emociones discapacitantes que como no queremos o podemos verlas en nosotros, elegimos proyectar en las conductas de los demás a quienes tenemos a mano y con quienes nos vinculamos diariamente. 
  • Burla: Hoy en día, el bullying, al ridiculizar al otro. Generalmente, lo encontramos en personalidades irónicas o sarcásticas que visten su crítica con humor y tono jocoso. 

De esta forma, muchas veces sin siquiera darnos cuenta, nuestras relaciones ínter-personales se van erosionando y se oxidan como los metales alcanzados por la corrosión. Ahora bien, cuando nos damos cuenta y si no es demasiado tarde, habitualmente el foco sobre el que podemos trabajar es nosotr@s mism@s, toda vez que es más fácil cambiar-nos que pretender que el otro cambie. 

Otras conductas que atentan contra los vínculos saludables son la intimidación, la manipulación, la violencia y la autocompasión. 

Entonces, tomando nuevamente de  tu bitácora la situación disfuncional en tema vínculo: Piensa en el último sketch con esta persona y en el más cargado emocionalmente, descríbelo aún más en tu diario, y como te sugerí, invocando al observador consciente. Presta atención a acciones, colores, tamaños, texturas, sonidos, olores, voces, etc., etc. Hasta se me ocurre que puedes dibujar el sketch. No hace falta ser maestro dibujante eh, esto es sólo para vos y lo que hagas o escribas si lo haces a conciencia tendrá sentido para ti. ¿Lo tienes? Entonces, ¿qué factores descubres?: Negatividad, Crítica Negativa, Oposición, Queja, Proyección, Burla, Intimidación, Manipulación, Violencia, Autocompasión ¿? Si son varios, ahora la invitación es a que te manejes de la siguiente forma con los factores que hayas capturado:

Cuando yo crítico negativamente lo que hago es: xxxxxx y lo hago para xxxx porque de esta forma  me siento xxxxx

Cuando yo manipulo lo que hago es: xxxx y lo hago con la intención de/lo hago para/con el beneficio esperado de: xxxx y de esta forma yo me siento xxxx

¿Me hago entender? 

Te invito a que te tomes el tiempo de ser sincer@ contigo mism@ y que también te regales el tiempo para hacer este trabajo de introspección. Los resultados suelen ser reveladores y sanadores. 

Es esperable que en las relaciones se presenten intereses encontrados y que esto genere desavenencias, malestar, enfrentamientos entre las personas. Desde tiempos inmemoriales, los conflictos han estado al servicio de regular las interacciones y han sido útiles para marcar territorio y establecer jerarquías entre los integrantes de los grupos. Las formas primigenias de resolverlos han sido  a través de la violencia, pero la evolución nos ha dotado con la tecnología de la negociación. Para la Escuela de Harvard, aquello que es realmente relevante no son los asuntos sino los intereses de las personas. Si tomas tu caso de estudio, ¿Cuál es el asunto a negociar? ¿Sobre qué discuten? y yendo más profundo ¿Cual es tu interés primordial? ¿Que valor, disvalor, creencia está tocando? ¿qué necesitas realmente? y ¿cómo es la historia para el otro en cuestión? Para Harvard es como la historia de la naranja. Mientras que los que discuten  por posiciones y corroen sus relaciones por la propiedad de la naranja y la terminan partiendo en dos, media para cada uno o en el peor de los casos queda el 100% en poder de una de las partes, los que negocian por intereses hacen cosas como: la pulpa para ti y la cascara para mí porque al final del día es lo que cada quien necesitaba. Entonces, ¿Cómo sería en tu episodio? ¿Tu quieres la pula o la cáscara? 

Ahora, a esta altura ya estamos en condiciones de introducir lo que es entrenar una conducta asertiva. Para esto si no la posees conscientemente, necesitarías subir al nivel de aprendizaje, al de desarrollo de competencias ¿Te acuerdas de la pirámide de operadores neurológicos de Robert Dilts de la que hablé en otros artículos? 

Las capacidades a las que me refiero son:

  • La empatía:  Es decir, plantearte genuinamente la posibilidad y la intención de ponerte los zapatos del otro sin importar que sean o no de tu número de calzado. Imagínate que te ves idénticamente como la persona con la cual tienes conflictos, ¿cómo es ver el mundo desde el ser de esta otra persona? En su lugar, ¿que estarías sintiendo? ¿Cómo son los sistemas de familia de origen, familia creada, amigos, trabajo de esa persona? 
  • Entrenate  en decir No sin ser agresivo, hiriente. 
  • Reconoce tus errores y animate a hablar de tus sentimientos, deseos y necesidades propias, sin desacreditar los de los demás que también son legítimos. 
  • Manten una actitud de apertura a pedir y dar ayuda. Todo vínculo en donde se manifiesta un desequilibrio entre el dar y el tomar tiene poca vida sin importar que seas el/la dador@ o tomador@. 
  • Entrenate en el arte de dar feedforward; es decir, retroalimentación positiva. Siempre funciona muy bien cuando quieres decirle algo negativo a alguien usar la siguiente fórmula: 
  1. Expresa lo positivo, valora el tiempo dedicado, el esfuerzo realizado, lo que te gusta y con lo que estás conforme.
  2. Expresa lo que necesita mejora, revisión o cambio, incluso aportando ejemplos.
  3. Termina con una apreciación positiva general, para dejar con buen sabor de boca.
  • Prestate a negociar en cualquier momento. Ya dice William Ury: “Todo es Negociable”. 
  • Es sanador practicar el reconocimiento, el perdón y el agradecimiento. Es muy linda la práctica que nos propone el ho oponopono. Prácticar la regla del AGRADECE, SIENTE, PERDONA, AMA. Funciona diciéndonos con la voz del diálogo interno y con convicción un Gracias, lo Siento, Perdón y Te amo, siempre conectando con algún vínculo a sanar o situación que hoy día es disfuncional. Al ocupar la mente con sentimientos de agradeciendo, sentir, perdón y amor, generamos vibraciones generativas sin dejar espacio para pensamientos disfuncionales. 

Finalmente, lo asertivo es compartir con los involucrados la situación que nos desagrada, lo que deseamos que cambie, expresando nuestros propios sentimientos y siempre sin realizar acusaciones. Si el interlocutor ignora o descalifica nuestros requerimientos tomemos el timón de nuestras emociones apelando a estrategias que nos ayuden a sostener la posición que elegimos o, simplemente, demos por terminado el asunto. Suele funcionar, reconocer y dar lugar a lo que nos damos cuenta que es verdad en el relato del otro, estimulando la desactivación de los mecanismos de defensa, y abriendo una oportunidad para plantear el problema en nuevos términos, y preferentemente apuntando a la respuesta para la pregunta: ¿Qué necesita cada una de las partes involucradas? ¿Cuál es el interés principal? ¿Cuál es la intención positiva de los actos que tienen lugar? 

A modo de cierre te invito a que pongas en práctica todo lo que te vaya haciendo sentido, dado que lo que no se practica se pierde. ¿Cuáles son las prácticas para esta ocasión? 

  • Aprende de tus vínculos significativos, dedica algunas líneas de tu bitácora de vida a expresar lo que sentís en aquellas relaciones más generativas, más amorosas que has logrado hasta el día de hoy. Escribe sobre cómo experimentas la relación, cómo consideras tu desempeño, cómo expresas el afecto y cómo puedes mejorarla aún más. 
  • Más contacto corporal es sinónimo de vínculos más sanos. El contacto corporal es un hermoso encuentro en el que el dar y el recibir fluyen. Abraza más a tus seres queridos. “En el encuentro contigo recibo noticias mías” ¿Te hace sentido? Te invito a practicarlo. Un buen abrazo fuerte, contenedor protege, sostiene, ayuda a descargar tensiones y a soportar las penas. Comienza hoy mismo, eligiendo a una persona de tu entorno, aquella con quien tengas una relación más cercana  y te de menos pudor y abrazala unos segundos. El contacto siempre deja un sello imborrable. 
  • Expresa a diario los afectos positivos sin necesidad de explicarlos. 

Es mi deseo que en este comienzo de nuevo año estes durante 365 días disfrutando del Arte del Encuentro! 

 

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