El Coaching Generativo significa crear un resultado que no ha existido antes

Robert Dilts, uno de los mayores exponentes del Coaching y la PNL, apunta a que los puntos claves del Coaching Generativo son: un conjunto de recursos que apoyan a las personas en el viaje hacia el cambio. Un cambio que implica crear un resultado nuevo y que supone una transformación crucial ahora en tiempos de crisis.

El origen del coaching

La palabra coach proviene del término ‘carruaje’, un transporte que te conduce del lugar en el que estás hacia el que deseas estar. En el camino, la persona tendrá que enfrentarse a obstáculos e interferencias y necesitará de unos recursos trabajados para transformar esas barreras en oportunidades y alcanzar el objetivo deseado.

La idea del viaje toma importancia con el Coaching Generativo, una técnica que nos conduce a nuevos lugares para obtener respuestas y soluciones, perspectivas diferentes a aquellas desde las que se han generado los problemas. “Ser un coach es como ser un taxista”, siempre primero pregunta hacia donde quieres ir para transportarte a ese lugar – afirma Dilts.

Uno de los grandes valores del Coaching tiene que ver con el individuo y con el objetivo de vivir una vida propia. El célebre autor ha recordado muchas veces la figura de Steve Jobs y algunos de los valores de su discurso: “Tu tiempo es limitado así que no lo desperdicies viviendo la vida de otra persona”, “no dejes que el ruido de los demás apague tu propia voz”. Dilts anima a las personas a no perseguir un estándar universal, a abrir sus propios canales, aumentar su placer y sus niveles de energía.

Tres mentes, la base del inconsciente creativo

La PNL afirma que el ser humano posee tres cerebros: un cerebro de reptiliano, un cerebro mamífero y un cerebro humano. El cerebro reptiliano es aquel que sabe como satisfacer el hambre, como reproducirse, etc. Entorno a este cerebro de reptil hay un cerebro de mamífero. Ambos son cerebros no verbales y no entienden el lenguaje verbal, responden únicamente a la musicalidad de nuestra voz. El coaching pone mucho énfasis en esta parte pero una gran parte del cerebro emocional no entiende las palabras. La clave es que esos tres cerebros se conjuguen y que “el coaching sea tan verbal como no verbal”.

Cuando decimos que tenemos una mente transpersonal decimos que tenemos un campo, nuestro sistema nervioso puede conectar con el de otras personas en una inteligencia colectiva que es algo más que la unión de sus partes, se da una unión que genera una tercera cosa distinta. Esta generatividad es fundamental para entender el coaching, puesto que el espacio se crea entre dos personas, no procede ni del coach ni del cliente, nunca puede darse un coaching igual: “ese tercer aspecto, que se genera gracias a trabajar conjuntamente, es algo co-generado”.

El “estado COACH”

Robert Dilts ha definido el “estado coach” como un estado de predisposición relajada, en el que estamos centrados, sin estar demasiado concentrados ni dispersos y que incluye cinco aspectos fundamentales: centrado (Centered), abierto (Open), Alerta-Consciente (Aware), conectado (Connected) y sentirse sostenido (Holding).

El coach debe practicar para entrar en la zona de excelencia: ”El conocimiento es tan sólo un rumor hasta que entra en nuestros músculos” y debe tener una mente transpersonal, debe ser capaz de conectar con un propósito que va más allá de uno mismo. El descubrimiento de las neuronas espejo demostró que nuestra actitud, nuestra experiencia, puede influir en la de los demás, a la vez que somos influidos por ella: “El 30% de nuestra experiencia no es nuestra, hacemos de espejo de los demás”.

Niveles de apoyo para el aprendizaje y el cambio

“Muchas personas están estancadas en conflictos entre el ego y el alma”, unos por orientarse demasiado al ego y otros por estar demasiado en el alma, una de las principales funciones del coaching es encontrar el equilibrio entre ambas dimensiones además de una fiel alineación con el propósito. Dilts utiliza diferentes esquemas que resumen el camino hacia el aprendizaje y el cambio.

El coach no es un mentor, en inglés se habla del coach como patrocinador (sponsorship) y a nivel espiritual el coach es un despertador, alguien que nos despierta. El coach, según Dilts, debe reconocer y conocer a la otra persona, debe ser capaz de ver su esencia e identidad. Hay que despertar y salvaguardar el potencial del otro que a menudo no son expresados por el otro. Por último, aceptar y dar la bienvenida a los aspectos positivos y aquellos que están a la sombra de otra persona. “Existes, te veo a ti, eres valioso y único, perteneces aquí, tienes algo con lo que contribuir”- Dilts. No se trata de compararse con los demás sino dar la bienvenida a la diferencia y admitir que todos tenemos algo que aportar. Hay que conectarse con la fuente de la generatividad que es la identidad y decirnos más mensajes como: “Es posible-Soy capaz-Me lo merezco”.

Mozart dijo: “yo no hago la música, la música pasa a través de mi”. Esperaba encontrar dos notas que se amen y ahí es cuando entra la mente cognitiva. La habilidad, el genio, viene de esa conexión con algo que pasa a través de uno mismo.

Creencias generativas y degenerativas

Las creencias limitantes son degenerativas y si se introducen en el sistema, si se arraigan, uno no avanza hacia el cambio. Estas creencias por excelencia son: “desesperado”, “impotente” e “inútil”. Desesperado significa que tienes misión y visión pero es imposible conseguirla y que ante una crisis, la primera reacción es pensar que no es posible resolverlo y eso crea apatía. Dilts entiende por impotente que “a lo mejor es posible pero me falta la confianza para hacerlo”. Sentirse inútil, es directamente no merecer aquello que se desea.

Existe la expectativa de un futuro positivo y, aunque estás en una crisis, puedes construir un sistema generativo de creencias y tener sensación de capacidad y de asumir la responsabilidad. Esto transforma la desesperanza en optimismo, la impotencia en confianza y la inutilidad en autoestima para así crear una fuerza para el cambio. Esta transformación da lugar a las creencias generativas.

“¿Qué es lo que te gustaría crear en el mundo?”, “¿Cuál será tu gran contribución?” o “si pudieras escribir un currículum al final de tu vida, ¿qué te gustaría que pusiera?”.