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Balance 2017 – Perdonar y Perdonarse – Sobre cómo doy respuesta a mis errores y al daño generado

 

Fernando Pisauri

Consultor co-propietario de IKIGAI, Coach Ontológico, Master Practitioner en  Programación Neurolinguística, Gestaltista en Desarrollo Personal y Organizacional, Consultor Sistémico Familiar y Organizacional, Facilitador por la Metodología Lego Serious Play, Posgrado en Neuromanagement, en Dirección de Marketing, Community Management y Marketing Digital, Contador y Magister en Derecho de la Integración Económica, Posgrado en Desarrollo Directivo, Director de la Tecnicatura en Comercialización Minorista, Titular Regular de la Cátedra de Comercialización Internacional y Facilitador de las Diplomaturas de Coaching Profesional y Herramientas para la Gestión del Liderazgo Organizacional en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Morón. Profesor invitado y disertante en diversos congresos y cátedras de distintas entidades.

 

En las vísperas del nuevo año 2018 que está esperando para comenzar, las manecillas del reloj están recorriendo los últimos dos ciclos de veinticuatro horas del 2017. Hoy te propongo compartirte algunas líneas para invitarte a la reflexión, a que puedas estar haciendo un balance de lo que fue esta vuelta al sol. ¿Cuántas has dado ya en tu vida? En mi caso van a haber sido 42 y monedas. ¿Qué vivencias has capitalizado durante este año? Si llevas un diario cual bitácora de vida seguramente te será más sencillo rememorarlo y si no fuera el caso, podría ser una buena oportunidad para iniciarlo el tomarte algún tiempo entre los días de hoy y mañana para volcar a mano alzada un resumen de tu año cuanto menos. En honor a la brevedad y porque el tiempo es tirano, sería conveniente que vuelques hechos, lugares, personas, declaraciones, juicios de valor, tus darte cuenta, pegues fotos, recortes, mandalas, todo aquello que te sirva para darle significado a este proceso anual y que no te explayes demasiado. 

Y dado que la vida congruente implica un balance entre Cuerpo, Emociones y Pensamientos, entre Ser, Hacer y Tener, entre el Ayer, el Hoy y el Mañana, hoy me quiero dedicar a las emociones y puntualmente a aquellas que están vinculadas a nuestra capacidad de perdonar. 

Perdonar significa dejar sin efecto ni consecuencia una deuda, ofensa, falta , delito o error. Se trata de liberar de responsabilidad a quien nos ha lastimado o agraviado.

Pero ¿qué pasa cuando la culpa y el enojo se dirigen hacia ti mism@?

Salvo que tu estilo sea el negar o evitar, lo que desde la Programación Neurolinguística llamamos el alejarte de en lugar del ir hacia, puedes encontrarte siendo implacable cuando has dañado a alguien, o erosionado tu proyecto de vida, tu IKIGAI, aquello que te impulsa a levantarte cada mañana y que apunta a la autopista que te conecta con tu visión o propósito de vida. Muchas veces te domina el impulso de la vergüenza, o te das cuenta de que te involucraste en alguna situación contraria a tus deseos, tus necesidades, principios o valores,  respondiendo a mandatos de alguien más.

El perdón  
Mientras leas o escribas tu bitácora anual, puede que te encuentres ante situaciones en donde te das cuenta que practicar al autoperdón podría ser una variable importante de ecología interna y externa; es decir, aquello que al ser bueno para vos también lo es para los demás con quienes compartes tus círculos. Implica que puedas identificar aquellas situaciones de este período que requieran que te hagas cargo del daño causado tanto a ti mism@ como al otro y con la convicción de que no puedes volver el tiempo atrás y cambiar los hechos y que salvo que te salga bien habitar en un mundo de cuentos de fantasía, tenés que aprender a vivir con eso.

Cuando habitas en el mundo de los debeismos, de los mandatos, conectas con la exigencia, por ejemplo, hago o hice esto o tal otro cosa porque así me enseñaron, porque es así como Dios manda, cómo se debe, todos lo hacen de la firma forma, porque mamita o papito así me lo inculcaron, etc. Por otro lado, también podes decir y elegir habitar el mundo del querer y este mundo es más complejo porque si bien responde a tus necesidades implica que te puedas hacer cargo de tus decisiones, de tu sentir, de tus palabras, de tus acciones. Sí, es el espacio de las responsabilidadesresponse-ability, donde se espera que respondas con habilidad a las consecuencias de tus acciones. 

Entonces, si es que fuiste llevando tu bitácora del año y sino te propongo que hagas una pausa en el artículo y que la armes antes de proseguir, vamos a coachear un poco tus acciones. Te propongo que elijas una de las más representativas en cuanto a carga emocional y especialmente alguna donde haya culpa, daño a ti mism@ y/o a terceros. ¿La tienes? 

Ahora bien, ¿de qué situación se trata? Fijate de ampliar el episodio, haciendo zoom sobre el hecho puntal.

Contexto: ¿Cuál es el contexto? ¿Con quienes estás? ¿Donde estás? Fijate de poder ampliar tu escrito de bitácora con lo que ves, escuchas y sentís tal como si estuviera sucediendo ahora mismo. Ya te enseñe en otros artículos a hacer alguna meditación que te permita conectar y sino cualquiera que ya conozcas sirve. Es importante que registres lo que los penelistas llamamos submodalidades representacionales; es decir: colores, tonalidades, temperatura, distancias, sonidos, voces, intensidades, más graves, más agudos, texturas, aromas, olores, etc. Amplía en contexto todo aquello que te sirva para ponerte en situación y luego en otra columna o un párrafo distinto escribe: ¿Qué te gustaría que fuera distinto? ¿Qué cambiarias de volver a la misma situación? Siempre a sabiendas de  que lo  pasado, pisado.  

Comportamientos: ¿Qué estás haciendo, diciendo? ¿Qué sentís al respecto? ¿Qué impacto está generando en los demás? ¿En qué acciones te das cuenta? Escríbelo es es que ya no está en tu bitácora y nuevamente, en otro párrafo: ¿Qué comportamientos tuyos te gustaría cambiar? Es importante que te puedas estar dando cuenta de que no podemos cambiar a los demás; sin embargo, si podemos cambiarnos a nosotros mismos y de esta forma influir en el contexto haciendo que sucedan cosas distintas en nuestros sistemas. 

Competencias: ¿Qué necesitas aprender para poder modificar tus comportamientos? Asumiendo tu response-ability, esta capacidad de responder con habilidad que está vinculada a la responsabilidad por nuestros actos, ¿qué habilidades nuevas necesitas?  si fuera el caso ¿cómo podrías aprenderlas para llevarlas a la práctica? No tiene por qué ser nada del otro mundo, muchas veces es más sencillo de lo que te imaginas, el tema es llevarlo a la acción.  

Valores, Creencias e Identidad: ¿Cuáles son tus valores, aquellos que te dan permiso para que actuases de la forma en que lo hiciste en este episodio? Te doy una ayuda, los Valores responden a la pregunta ¿por qué? y es esperable que la repitas varias veces hasta llegar a los valores base. Y una vez que tengas tus valores, ¿cuáles son entonces los disvalores que se pusieron en juego en este episodio? Es ir por el contrario, si este es mi valor, el disvalor es… Por otro lado, siempre, siempre, siempre hay creencias que unen a estos valores y que responden a ¿para qué hacemos lo que hacemos?. Entonces, preguntate por la intención positiva de aquello que sucedió. ¿Para qué lo hiciste? y de allí saldrán tus creencias (introyectos, mandatos). Finalmente, todo lo que hacemos tiene que ver con quienes estamos siendo, con nuestra misión, nuestro propósito IKIGAI. ¿De qué forma estuvo en juego tu identidad en este hecho? ¿quien estás siendo y quien te gustaría estar siendo de obrar modificaciones, cambios en tus comportamientos, competencias y estructura de creencias? 

Ahora bien, mientras has estado aumentado tu bitácora con la lupa puesta en este hecho, seguramente fueron visitándote emociones y te pedí que eligieras uno en donde particularmente estés pudiendo conectar con la culpa, la vergüenza, el auto-castigo. ¿De qué te vas dando cuenta cuando miras y escuchas desde la paleta de colores emocionales? Si tuviste mucho que ver en esta situación, te cuento que si fue un problema para vos es porque eras parte, ¿te sientes culpable, con vergüenza, te auto castigas por eso? ¿para qué te sirve? ¿cual es la recompensa de sentirte de esta forma? 

Todo esto es importante que lo puedas plasmar sobre papel de la forma en que más sentido te esté haciendo. Siempre ten a mano colores, acuarelas, pasteles, revistas, tijera, lápiz, pegamento, etc., de tal forma que puedas plasmar tus pensamientos de la manera más piola para vos. 

Es importante recalcar que no todas las personas son proclives a autoinculparse o a hacerse responsables, especialmente los narcisistas por su egocentrismo y falta de empatía, difícilmente caigan en el remordimiento luego de accionar de manera incorrecta o trasgredir alguna norma. 

Por otro lado, están los que tienden a culparse por todo y a hacerlo en exceso, se juzgan duramente y se auto condenan. Aquí encuentras combinadas las culpa, la vergüenza y los de deseos de autocastigo, lo que no necesariamente implica hacerse responsables o realizar esfuerzos para cambiar o reparar. En estos casos, las respuestas de autocondenación suelen asociarse a lo que más arriba mencioné como alejarse de, conductas de evitación tomando el rol de víctima y evitando la responsabilidad. El sentimiento que aparece aquí es el de la verguenza que está más bien vinculado con la falta de capacidad para autoaceptarnos, la autoestima. Si experimentas esta emoción implica que te importa mucho más tu imagen personal que el daño realizado o la falta cometida. Por más chocante que pueda resultar, date la oportunidad de abrir signos de interrogación y ensayar una respuesta, total sólo vos sabés lo que respondes. 

Pero ¿qué pasa cuando el arrepentimiento es auténtico? ¿Cuando podes aceptar que lo que sucedió ya es parte de la historia y que sólo te queda hacerte responsable y accionar para reparar? Este accionar es el que ayuda a evitar la repetición de la conducta indeseable. Entonces, tomando nuevamente tu caso de bitácora 2017 ¿Qué vas a estar haciendo distinto en adelante en relación a esta situación? ¿Cómo te sentís al respecto? 

Ahora bien, para que esto sea ecológico, tienes que poder perdonarte a ti mism@, lo cual no es tarea fácil. Cuando perdonas a las demás, lo haces unilateralmente para aliviar tu propio malestar sin que medie o no reparación del daño por parte del infractor@. La diferencia con el perdón sobre nuestra persona es que no podemos alejarnos de nosotros mism@s. Tenemos que convivir con est@ que somos. Entonces, te propongo que comiences a andar la senda del perdonar-te así como perdonas a los demás, aceptando lo que es y siendo protagonista de todos los cambios que estés pudiendo obrar y hasta donde puedas en cada momento. En muchas oportunidades, no es  lo que hiciste mal lo que te persigue, sino aquello de lo que no te haz ocupado: deseos no realizados, lo no hecho, los postergados, los caminos no recorridos, los diálogos que no tuvieron lugar, las decisiones no tomadas. Tal vez, pueden ser estudios sin terminar, espacios de conversación que todavía no tuviste con una persona, no tomar la decisión correcta al discontinuar una relación o un trabajo o todo aquello por lo que hoy te reprochas a vos mism@. Lo único que puedes hacer con eso aquí y ahora es reparar el daño dentro de lo posible, soltar, aceptar lo que hay y preguntarte: ¿Qué aprendí? ¿Qué puedo hacer distinto en adelante? 

Como notarás todos mis artículos invitan a la reflexión por escrito, lo que llamamos narrativa terapéutica. Te invito a que este 2018 que comienza puedas estar registrando tu bitácora y que puedas aprender de todos tus actos, alimentando siempre que puedas tu observador@ consciente, escuchando desde los ojos, los oídos, el tacto, tus emociones, sentimientos y pensamientos. Escuchate tus diálogos interiores, escríbelos y vas a ver que con el tiempo empiezas a leer cada vez más al entorno, a los demás y tomas otras acciones. Las emociones no son buenas ni malas, sí lo son capacitantes y discapacitantes, así que la elección es tuya. ¡Que disfrutes de un excelente cierre de año y mejor comienzo de nueva vuelta al Sol orientad@ hacia tu IKIGAI! ¡Con esa energía que te invita a levantarte cada mañana orientad@ a tu propósito! Ser y ser propósito con todo lo que ello implica. 

Como siempre, si te gusta lo que lees, te agradezco un comentario generoso, un me gusta o me encanta en las redes sociales, y un compartir con tus contactos para llegar a más lectores. 🙂 Nos estamos leyendo en 2018. 

 

 

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